Esta mañana toca relax. Yo me voy a correr al gimnasio y Sandra va a la piscina. Sé que en un viaje de estos es tontería perder el tiempo en el gimnasio, pero tengo que mantener algo de forma para la maratón, así que simplemente deciros que esta muy muy bien. Y en el vestuario hay toda clase de duchas, fruta, bebidas, ... Pasamos el resto de la mañana en la piscina reponiendo fuerzas con una cervecita entre baño y baño. Puro lujo.
Hemos comido en el buffet del Wynn, que dicen que es de los mejores. Le tenía muchas ganas a raíz de algunos blogs y artículos que leí en internet. Por lo visto los hoteles compiten por ver quién ofrece el buffet más bueno y suntuoso, y por lo visto el del Wynn es de los mejores. 25 dólares por barba. Lo recomiendo con todas mis fuerzas. Aunque no seáis glotones y no os molen los buffetes, creedme, en este disfrutaréis. Todo tipo de comida, todo muy muy bueno, bien presentado (limpio, en fuentes pequeñas y recién hecho o casi), ... de verdad. Además nosotros llegamos a última hora de la comida (14:40), así que pillamos el cambio de comida a cena (que además es mas cara), y así pudimos disfrutar de mas variedad de platos!
Lo de los postres es más espectacular si cabe, dejad algo de sitio!!!
Como soy un veterano en tema de buffets me dosifico bien. He podido hacer mis 4 rondas + 3 de postres, como un campeón!
El único pero... ha faltado el cafelito.
Por la tarde damos otro paseo por los canales de Venecia viendo alguna que otra boda y luego vamos al Oulet Premium de Las Vegas, que es un centro comercial de Outlets como toca. Casi todo al 50% y sin taras ni tallas sueltas ni nada de eso.
Por la noche vamos a Fremont Street, que es la versión "cañi" de Las Vegas. Lejos del lujo del Strip, aquí todo es más bizarro, pero mola muchísimo. Nos dejamos unos dólares en las máquinas mientras tomamos unas cervezas (seguramente las más baratas que se pueden encontrar en muchas millas a la redonda). Esta calle está cubierta por pantallas gigantes donde proyectan vídeos y juegos de luces. Y aprovechando que está cubierta, han puesto aire acondicionado en toda la calle.
No sé cuántas de las personas que vemos jugando serán ludópatas... pero en Nevada eso no parece importarle a nadie.
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Las Vegas no es una ciudad más. Es un símbolo de la cultura del dinero.
Y es que fue muy paradójico, al abrir el cajón de la mesilla de la Suite: una biblia. La Holy Bible. Me daban ganas de buscar el relato de cuando Jesús echó a los mercaderes del templo sagrado, qué hubiese hecho al ver Las Vegas?
Porque no se me ocurrió, pero tendría que haber sacado una foto de dicho pasaje de la biblia (propiedad del Hotel Venetian), con el Strip iluminado de fondo. La doble moral en estado puro.
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