Costa Oeste EEUU - Día 3 - San Diego



Otro hito freak-cinematográfico: Desayunamos en el Pann's, donde se rodo el mítico atraco de Pulp Fiction. Desayuno a base de tortitas (pancakes) con sirope, bacon y huevos revueltos... si, muy calórico, pero estaba buenísimo! Pero bueno de verdad, recomendable.




Dejamos Los Angeles y la verdad es que ha mejorado mucho la imagen que traiamos a priori. Algunos amigos nos recomendaban no pasar más tiempo del necesario, pero a nosotros nos ha gustado. Los Angeles es realmente grande, hemos conducido durante horas sin salir de la ciudad, se merece el apodo de la Jungla de Asfalto. No se qué habríamos hecho sin el GPS. El cruise control creo que también nos va a ser muy útil para las eternas carreteras de Arizona y Nevada.

De camino a San Diego hacemos 3 paradas: la primera es Laguna Beach. La pura imagen del pueblo idílico californiano. Downtown muy cuidado, playas con surfers, paseos con césped,... muy cuco.

En la autopista que comunica Los Angeles y San Diego pasamos por el único peaje de todo el viaje: 5 dólares.





La segunda parada: San Juan Capistrano. Esta una de las misiones de Fray Junipero Serra, un paisano mallorquín que vino a California a evangelizar a los indios a finales del siglo XVIII. Es curioso porque son probablemente los edificios más antiguos de toda California, lo cual es muy significativo y ayuda a entender muchas cosas. No está mal.




Tercera parada del día: La Jolla. Es otra localidad costera y surfeta, de las más famosas. Aunque no es tan bonita como Laguna Beach, tiene cosas atractivas, como los leones marinos que se acercan a la playa.




La costa californiana que hemos visto hasta ahora no invita a bañarse, las fuertes olas hacen que bañarse sea peligroso y remueven mucho el fondo. De hecho, presenciamos el rescate de un bañista por parte de una baywatch.


A última hora de la tarde llegamos al hotel de San Diego (llevamos recorridas 150 millas). Tiene formato motel,  aunque más grande y con zonas comunes. Esta situado en Mission Valley que está un poco a las afueras pero bien comunicado con la autopista. Como me estoy preparando para correr una maratón, aprovecho para ir al fitness (sorprendentemente Sandra me acompaña). Y luego un baño en la piscina del hotel (modesta), y cena en el bar del hotel. Si, estábamos muy perros y no nos apetecía callejear. Mañana será otro día.

No hay comentarios:

Publicar un comentario