Costa Oeste EEUU - Día 4 - San Diego



Hoy nos levantamos y nos vamos derechos al centro de San Diego. Como cada día desde que estamos en California, el cielo se levanta encapotado, pero antes de las 11h está despejado y radiante.
Para aparcar tenemos dudas. Aparcar en la calle es más barato (1 dolar por hora aprox), pero hay una estancia máxima de 2 o 3 horas, e irlo cambiando es un coñazo. Como la idea era estar todo el día, lo aparcamos en un parking estándar que cuesta 10 o 12 dólares todo el día. El sistema de cobro es el más rudimentario que he visto nunca: meter los billetes en las ranuras de un panel oxidado. Hay una pieza de metal colgada de una cadena para ayudar a insertar los billetes, en fin... Creo que vale la pena dar un par de vueltas antes de decidirse por un parking u otro, los precios bailan mucho.



Desayunamos en el primer bar que vemos y empezamos a patear hasta llegar al embarcadero, donde hay muchas cosas que ver. La primera es un conjunto de estatuas conmemorativas de la guerra. La más curiosa es una gigante del beso que un soldado le dio a la primera enfermera que pasaba por allí cuando anunciaron el fin de la guerra. Al lado esta el USS Midway, un submarino-museo imponente. El tour por lo visto es "wonderful!", pero son 2h 30m y no lo vemos claro.






Seguimos paseando por el puerto hasta el museo marítimo, del que habíamos leído algo y que, casualmente, esos días celebraba no-se-qué evento anual. Esta lleno de gente, así que pa dentro. Se pueden visitar 7 barcos de diferentes épocas y usos. Desde un barco de transporte a las indias, hasta un velero de la copa América, pasando por dos interesantes submarinos, uno americano y otro ruso de la guerra fría, impresionan mucho por dentro, para mi ha valido la pena. No creo que pueda entrar en un submarino ruso muchas más veces. Es curioso porque hacen una comparativa no muy objetiva entre las flotas de submarinos americanas y rusas durante la guerra fría... haciendo leña del árbol caído.
En este museo da gusto comprobar cómo se puede conseguir que las personas mayores sean útiles y se sientan útiles. Es una de esas cosas positivas que tiene EEUU.




Por si alguien no ha visto muchas pelis de submarinos, para mirar por el periscopio no hay que poner el ojo en los dos tubos negros, esos son los manillares para controlarlo... eh Sandra



También hay un navío del siglo XVIII en el que se grabaron muchas escenas de Master and Comander.



Seguimos caminando hacia Little Italy, que consta de un par de calles llenas de restaurantes, bares y comercios puramente italianos. Hay tiendas realmente apetecibles, en alguna hacen bocadillos para llevar que tienen muy buena pinta.

Para comer nos dirigimos a Gaslamp Quarter, que es una zona con mucho movimiento. Como estamos a muy pocos kilómetros de la frontera de México, buscamos un mexican recomendado. La ciudad no es tan "californiana" como esperábamos. Son las 16h y buscamos algo que hacer lejos del centro. Decidimos ir al parque Balboa, pero en coche, que llevamos horas pateando y por el mapa parece interminable. Nos adentramos y la verdad es que vale mucho la pena visitar "el Prado". Es un parque inmenso con look colonial y muy bonito. Nos damos un buen paseo.






Nos sigue quedando tiempo y no queremos ir al hotel, así que buscamos algo más que hacer y tomamos rumbo a Old Town, que es como un parque temático a medias entre cantinas mariachis y poblados del far west.
Queremos cenar algo "ligero", así que le echamos el ojo a uno que tenia pinta de casero y muy bueno, pero por lo visto tiene muy buena fama y hay una cola tremenda (se llama Old Town Mexica Cafe). Así que nos metemos en una cantina muy colorida. Nos proponemos pedir sólo unos nachos para cenar y una cervecita. Pero resulta que sólo con pedir las bebidas nos ponen un cuenco de doritos con salsas. De modo que buscamos algo que pedir de la carta y pedimos quesadillas. Joder, al final será verdad que es USA es difícil comer poco!

Eso si, es innegable que los yankees en general son muy amables (y no nos referimos únicamente a los camareros que intentan ganarse una buena propina).

Al llegar al hotel nos lanzamos a poner una lavadora de esas comunitarias. Son 16 días de viaje y llevamos ropa para 8, así que hay que aprovechar.

Con el cambio horario, nos hemos acostumbrado a irnos pronto a dormir (22h aprox), ya que todo son ventajas: se aprovechan más las horas de luz, los días cunden más y el jet lag es menor (son menos horas de diferencia).



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Hay dos cosas que me encanta hacer cuando viajamos: entrar en los supermercados y ver la tele. Son dos fieles reflejos de la sociedad de un país. Sobre los supers en EEUU, qué os voy a contar, gran variedad de todo y sin mesura. Mucha comida preparada, etc...
Y sobre la tele, me doy cuenta de una cosa. Los deportes (que mueven billones y billones de dólares) se centran únicamente en competiciones nacionales. El 90% de las imágenes, retransmisiones, tertulias,... son sobre competiciones internas (liga de fútbol americano, béisbol, NBA, Nascar,...). Un país donde se juega el Open USA, donde tienen un heptacampeón ciclista, donde se corren pruebas de las competiciones más prestigiosas del mundo del motor, ... no tiene ojos para el mundo exterior. En la noticias generales pasa algo parecido (no tan extremo).
Deben ser conscientes de que su ejército se mete en todos los países del mundo como un elefante en una cacharrería aunque nadie les llame? No lo sé.

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