Cumpliendo con el plan previsto, nos pegamos el madrugón y a las 6:00 estamos en la salida del Bright Angel Trial, que es la caminata que decidimos hacer (nivel fácil/medio). La escogimos porque salia muy cerca de nuestro hotel y porque la distancia nos parecía razonable. Son 10km (en total ida y vuelta) por un camino que baja 640 metros hacia el cañón (hasta abajo del todo, el río Colorado, hay 2.200 metros).
En todos los parques nacionales dan una nutrida documentación sobre las instalaciones, los puntos de interés, recomendaciones y sobre las rutas y excursiones que se pueden hacer. Seguro que podréis encontrar la que se ajusta a vosotros, están clasificadas por modalidad (bici, trekking, escalada,...), distancia, dureza, dificultad, ...
Para la nuestra tardamos 1h 30m en bajar y 3h 30m en subir. Al principio se estaba fresquito, pero al final ya pegaba el sol. Lo malo de esta ruta es que en todo momento ves la misma parte del cañón. Lo bueno es que a medida que avanza el sol, el paisaje y los colores van cambiando. En la documentación que te dan en el parque hay información sobre este tipo de actividades, esta muy currado.
Si sois incluso más domingueros que nosotros, no hace falta decir que hay que llevar comida, agua, y calzado y ropa mínimamente apropiados.
Nos cruzamos con gente variopinta, y con la expedición que va a caballo (no sabría deciros si la recomendaría o no, creo que no). Y como no, como en toda excursión, nos cruzamos con una viejecita con un saco de esparto, pañuelo en la cabeza y un palo como bastón... esto mina la moral. De donde sacaran a esta gente?
Al regresar arriba descansamos y reponemos fuerzas acabándonos la comida que habíamos llevado. Y como ya habíamos hecho el check-out, nos aseamos como podemos en los baños del parque. Ya son las 12h, pillamos el coche y vamos a ver los diferentes miradores del cañón. El Mother Point (o Mather, no sé) está muy bien, tiene unos salientes espectaculares que dan buenas perspectivas. El Desert View me gustó muchísimo. Y el Lipain Point es imprescindible. Entre medio hay miradores "no bautizados", donde también se puede aparcar y ver buenas vistas.
El día se esta poniendo muy feo. Llueve y está muy muy nublado, así que la visibilidad del cañón es muy pobre. Pero sólo vamos a estar una vez en la vida, así que apuramos lo que podemos. Cuando está todo el pescado vendido, tomamos rumbo a Williams para pasar la noche. Abandonamos el parque por las cuidadas carreteras rodeadas de bosque, lloviendo, y en la radio suena Riders on the Storm... aunque el tiempo no ha acompañado no le guardamos rencor al Grand Canyon. Es increíble.
Nota, hay una gasolinera dentro del parque, pero creo es más cara que el resto, así que si podéis, evitadla. En general los precios suben mucho cuanto más aislada está la gasolinera.
Aquí todo lo referente al turismo es una máquina bien engrasada. Te da la sensación de que todo está siempre bajo control, y que cualquier situación este prevista. Al turista se le trata muy bien.
Respecto a la noche de hotel dentro del parque y su elevado precio, creo que lo que hemos hecho es lo ideal. Una sola noche y fuera (a no ser que el objetivo sea hacer excursiones más serias al fondo del cañón, o estéis forrados). Así llegas por la tarde, ves la puesta de sol, cenas en alguno de los restaurantes del parque (al que fuimos era genial y con buena relación calidad/precio), las habitaciones están muy bien, y puedes estar a las 6:00 en el borde del cañón sin problemas para aprovechar bien la jornada. Luego durante el día visitas todo lo visitable.
A mediodía preguntamos por excursiones al fondo del cañón, para hacer rafting por el río colorado o algo así (básicamente para ver el cañón desde abajo del todo, porqué también tiene que ser espectacular). Lo malo es que desde Grand Canyon Village hay que conducir 3 horas hacia el noreste. No nos da tiempo.
Al anochecer llegamos al hotel de Williams, nos duchamos, ponemos una lavadora y nos vamos al pueblo a cenar. Mirando en internet vemos que el Red Raven pinta bien, sobretodo para salir de la rutina "american food". Dicho y hecho, vamos para allá y triunfo total. Una cena buenísima y el servicio perfecto, de hecho es la primera vez que dejo el máximo de propina. Total 64 dólares los dos. Entrante a compartir, dos platos y dos cervezas. Carete, pero bien pagados.
En general nos proponemos hacer foto a todo lo que comemos, aunque a veces el hambre o el despiste hace que se nos pase...
Mañana a Las Vegas, que emoción!
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