Costa Oeste EEUU - Día 5 - Arizona


Hacemos el check out pronto, desayunamos en el hotel antes de salir. Hoy hago un esfuerzo para no pedirme un desayuno grasiento, así que me decido por un zumo y una "melon slice" (entiendo que es una rodaja de melón). Me traen medio melón!!! Literalmente. En fin, que esta gente no tiene remedio.

Dejamos la poblada costa de California y nos adentramos en el desierto hacia Phoenix. Lo del cruise control es un gran invento, aquí las carreteras son interminables.

Queremos comer antes de llegar al destino, pero no hay mucha oferta. Paramos en Yuma, que se supone que es una ciudad, pero sólo hay fast food guarrete y hoy nos habíamos propuesto encontrar un In Out Burguer, que aunque también es fast food, dicen que es de los mejores de EEUU.
No tenemos suerte y acabamos en un McDonalds. Por aquí la peña si que es gorda de verdad. Da un poco de pena ver a dos chavales de 10 años obesos y atiborrándose. Arizona nos ha recibido a más de 100 grados farenheit (unos 40 grados cent), conduciendo en una freeway recta e infinita, y con música country, esto no tiene precio. Como aquí hay radio por satélite, no hay problemas de cobertura en medio del desierto, hay más de ciento veinte emisoras y muchas son temáticas. Hay una emisora sólo de Elvis, otra de Bruce Springsteen, Pearl Jam, noticias en castellano, inglés, música religiosa,... En Arizona se puede ir en moto sin casco, así que es frecuente ver Harleys con melenas al viento. Otra curiosidad es que los arcenes están llenos de neumáticos reventados, el calor no perdona.








Llegamos a Phoenix a 45 grados, no es una ciudad fea, pero con esta temperatura las calles están desiertas. Nos vamos a Scottsdale, a refugiarnos del calor en un centro comercial, es "la meca de las compras del sudoeste", según la Lonely Planet. Así que vamos a ver si podemos ejercer la tiranía del Euro sobre el Dolar y algo cae. El centro comercial es espectacularmente grande. Es el más grande que hemos visto hasta ahora, aunque sé que en Las Vegas volveremos a decir esta frase. Lo acojonante es que dentro hace un frío polar. Pero frío de verdad, mientas fuera estamos a 45 grados.
Nos vuelve a sorprender la amabilidad de los empleados, en algunos sitios te acompañan hasta la puerta llevándote la bolsa con una sonrisa en la boca.






"Accidentalmente" me colé por unos de los pasillos de empleados del centro comercial y descubrí un tablón donde se publicaban comentarios positivos de clientes sobre empleados, una manera sencilla y gratuita de motivar y premiar moralmente a los trabajadores. Es de esos detalles que nos diferencian.



Después de cenar algo, volvemos al hotel. Ya es de noche y la temperatura ha bajado a 40 grados. Aun así  dormimos con mantas por el aire acondicionado. No se entiende...


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Estos paneles para empleados del centro comercial dan que pensar. Os imagináis un panel así en una empresa española? La palabra repelente sonaría como un estribillo por los pasillos. No estamos hablando de trepas, porqué son opiniones de los clientes, a quien de verdad tiene que servir una empresa (... y no al jefe). Es una versión de la estereotipada cultura del "empleado del mes". Bien interpretada, aquí la podríamos llamar meritocracia.

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